LA METÁFORA DE LA OLA / 18 de Abril 2005

Texto para el lanzamiento de la antología “Diez Obras de Fin de Siglo”
Teatro Mori - 18 de Abril del 2005

PORQUE NO PUEDO HABLAR COMO ESCRIBO ES QUE ESCRIBÍ ESTO PARA HABLARLO

Ayer me desperté percibiendo nuestro estar tan fuerte, pero tan infimo como el reventar de una ola. Como si portáramos toda la energía de alzarse para existir, el bañar la orilla como el recorrido de nuestra estancia y el esfumarse entre las arenas dejando esporádicas burbujas que se desvanecen, como huellas de lo que fue.

Sin duda nuestra presencia es un breve instante en el recorrido de nuestro planeta. Como el reventar de esa ola.
Pero somos herencia del mar que nos produjo, de un mar que seguirá existiendo y del cual ya somos parte.
Y no puedo si no estar contento de ser parte de este mar y de las aguas que me ha tocado compartir

Y por qué surge esta metáfora de la ola, tan existencial y japonesa. Y es que la edición de esta antología me resitúa, en varios inicios; a los momentos que estas obras se gestaron, al antes de su representación. Como al eco de lo que fue dicho.

Es un recorrido de dieciséis años de plasmar pensamientos, del querer decir.
Estos textos me enfrentan al reflejo de los tiempos compartidos, a lo ausente, a las alegrías y a los quiebres por los cuales se ha trascurrido. A todo aquello que como ser y especie estamos expuestos, del amor al dolor, a la eterna incompresión de un tiempo que transcurre en un planeta y en un país. A su vez, esta escritura se presenta como una ficción. Pero que tiene sensación de realidad al haber existido a través de su representación

Son Ideas de un cráneo que buscan en el arte escénica hablar, registrar. Pero siempre con la sensación infinita de que todo lo vivido se vuelve inabarcable.

Tengo una profunda sensación de pertenencia a mi especie y a este territorio, a creer en el arte como un lugar que nos permite existir en ese otro lugar que no ha construido la dimensión de lo concreto y lo cotidiano.

Sabiendo sin embargo que esta creencia, como todas las creencias, son nuestros más deliciosos engaños.

Es extraño para un dramaturgo la edición de sus textos representados ya que para uno esconden toda una arqueología de rostros, relaciones y amistades, bajo cada frase están también los escenarios donde existieron, retumban las voces de decenas de actores que los interpretaron, las anécdotas de cientos de representaciones, la música, su diseño, la vivencia de la escénica que fueron.

Pero su edición no es el registro de esa historia. Vuelven asi estos textos al inicio de su gestación. Para que puedan volver a existir a ser leídos y representados en el mas allá de nuestra vivencia. A ser construidos e interpretados por otros cuerpos e imaginarios que los harán tan suyos que serán la base de otras vivencias.

Tal vez por todo esto fue lo de la metáfora de la ola.

Entonces es de un gran cariño por su oficio, el teatro, por el registro de la memoria el deseo concretizado de Francisco Albornoz que emprendió la labor de que los textos escritos por estos dramaturgos en estos ultimos quince años fuesen impresos en una editorial que se inicia “Frontera Sur". Y que tiene por fin seguir registrando los textos de nuestros escenarios, como también registrar las imágenes de nuestras puestas en escena. Que no son más que reflejos de nuestra historia.

Hay tiempos de crear y hay tiempos de agradecer
Hoy siento muchas ganas de agradecer.

Ramón Griffero